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Martins a la FIFA: “Soy el mejor jugador de la historia de la selección boliviana”

El goleador histórico de la Selección boliviana fue entrevistado por la FIFA respecto a su decisión de retirarse de la Verde. El ‘Matador’ no tuvo dudas al señalar que es el «mejor jugador de la historia» de la Verde y afirmó que decidió dar un paso al costado para que Bolivia pueda encontrar a su nuevo «número 9». Mira la entrevista completa.

Marcelo Martins fue entrevistado por la FIFA.

Marcelo Martins, el goleador histórico de la Selección boliviana de fútbol, decidió renunciar a la Verde a sus 36 años. El ‘Matador’ disputó sus últimos partidos con la Selección en noviembre, en la victoria ante Perú en La Paz (2-0) y la derrota ante Uruguay en Montevideo (0-3).

La decisión, claro, tuvo gran repercusión internacional. De hecho, en su último partido fue aplaudido por todo el Estadio Centenario de Montevideo y recibió el afecto de compañeros y rivales, entre ellos el delantero charrúa Luis Suárez.

La noticia tampoco pasó desapercibida para la FIFA, que entrevistó al ‘Matador’ para conocer los detalles de su decisión.

“Fue una decisión muy difícil, sé el peso que tengo para Bolivia», afirmó Martins en la entrevista, a tiempo de señalar que era algo que venía pensando desde antes del inicio de las Eliminatorias.

Además, afirmó que decidió dar un paso al costado para dar espacio a la gente nueva y que Bolivia pueda encontrar a su “nuevo número 9” y se identificó como el “mejor jugador de la historia de la selección boliviana”.

Mira la entrevista completa:

FIFA: ¿Puedes hablar sobre tu decisión del retiro?

Ya estaba pensando si continuaría antes de que comenzaran estas eliminatorias mundialistas. Fue una decisión muy, muy difícil para mí porque sé el peso que tengo para la selección boliviana, lo que represento, la responsabilidad que tengo, la persona en la que me he transformado. Tomé todo esto en consideración al tomar mi decisión. Pero lo que me convenció fue que ya quería dar una oportunidad a los jugadores más jóvenes, hacer que la selección nacional buscara un nuevo número 9. Sentí que lo mejor era dar un paso para que pudieran encontrar a este nuevo Marcelo Moreno que necesitan para el futuro. Si me hubiera quedado en la selección, un joven no habría tenido las oportunidades que tiene ahora.

Antonio Carlos Zago recién había asumido. ¿Qué tan difícil fue explicar tu decisión?

Realmente difícil. Pero él sabe lo difícil que fue para mí. Soy el mejor jugador de la historia de la selección boliviana y él lo sabe. Quería que me quedara, me pidió que me quedara, pero mi decisión ya estaba tomada. Fui muy sincero con Zago. Le dije que nada cambiaría mi decisión porque ya lo había dado todo por la selección. Pero estoy muy agradecido con Zago porque demostró cuánto quería que me quedara. Él todavía quiere que me quede (risas). Todos mis compañeros me pidieron que me quedara. Les prometí que nunca los abandonaría. Incluso desde lejos seguiré intentando ayudar a la selección y a Zago.

Lloraste durante el himno en tu último partido en La Paz. ¿Puedes describir tus emociones en ese momento?

Estaba de luto. Sólo una semana antes había anunciado que sería mi último partido con Bolivia en La Paz. Estuve súper emocionado todo el tiempo que estuve allí. Desde la rueda de prensa hasta los entrenamientos pasando por simplemente estar en mi habitación viendo vídeos. Sabía que escuchar el himno nacional de Bolivia sería un momento único en mi vida. Fue excepcionalmente emotivo. Era como si estuviera viendo una película en mi cabeza de todo lo que había pasado con la selección nacional. Diecisiete años es mucho tiempo. Estaba recordando muchos partidos, muchos momentos: representando a mi país, vistiendo la camiseta, marcando goles, todo. Era una película. Simplemente no había manera de que no pudiera contener las lágrimas. Nunca, jamás lo olvidaré.

Saliste a los 76 minutos y recibiste una gran ovación, ¿cómo fue eso?

Sensacional. Fue el mejor regalo que me pudieron haber dado. Realmente tocó mi corazón. Trabajé duro durante 17 años para ganarme ese respeto. No todos los jugadores reciben ese aplauso, esa ovación del público. No obtienes eso por nada. Planté algo importante dentro del fútbol boliviano. Se despedían del máximo goleador de la selección. Me emocionó mucho. Es otro momento que nunca jamás olvidaré. Agradezco a la afición boliviana desde el fondo de mi corazón.

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¿Y qué tal el respeto que te presentó la hinchada de Uruguay, que también te ovacionó?

Eso me voló la cabeza. No puedo creer lo que pasó. Todavía parece un sueño. Seré honesto: realmente no esperaba tanto respeto por parte de la afición uruguaya. Me emocionó mucho, realmente me conmovió. Sabía lo que significaba para mis compañeros, para la afición boliviana, pero no lo podía ni imaginar de la afición uruguaya. Pensé: ‘Todos los sacrificios que hice valieron la pena’. La afición uruguaya me aplaude porque lo merezco”. Fue realmente gratificante, fantástico. Agradezco a [Luis] Suárez, uno de los mayores goleadores del mundo, que vino y me dio un abrazo, me felicitó por una gran carrera, me deseó todo lo mejor. Desafortunadamente no podré superarlo ahora en la tabla de goleadores en las eliminatorias, ¡pero lo di todo! (risas) Agradezco a [Marcelo] Bielsa, [José] Giménez. Sé que si [Diego] Godín hubiera estado ahí me hubiera dado un abrazo, me hubiera dicho gracias por tantas batallas. [Diego] Lugano habría hecho lo mismo. El respeto entre nosotros siempre estará ahí. Estoy muy feliz de haber elegido el Centenario para mi último partido. Ya estaba feliz porque es un estadio histórico, pero el cariño que me mostraron los uruguayos lo hizo inolvidable. Me retiré extremadamente emocionado y feliz.

Eres el tercer máximo goleador de las Eliminatorias sudamericanas, atrás de Messi y Suárez. ¿Qué tan orgulloso te pone eso?

Creo que pasarán 20, 30 años y mi nombre, el nombre de un boliviano estará en el podio: Messi, Suárez, Marcelo Moreno. No se puede poner precio a esto. Es el fruto de mucho trabajo, de muchos años de disciplina, de sacrificio. Bolivia no tiene tanta tradición en el fútbol internacional. Cuando los jugadores bolivianos se destacan es porque han trabajado mucho, han tenido mucha entrega y han contado con la ayuda de sus compañeros. Creo que merezco este hito y estoy muy orgulloso de haber puesto el nombre del fútbol boliviano en la luz.

En las Eliminatorias 2022, finalizaste por encima de Messi, Suárez, Neymar…¿cómo consideras este logro?

Fue el reconocimiento más grande que recibí para mi país. Fue como un título para muchos bolivianos. Intenté terminar como máximo goleador en mi primera campaña de clasificación para el Mundial de 2010. Lo intenté en la segunda y en la tercera. Luego en el cuarto, a los 35 años, terminé como máximo goleador. Está registrado en los libros de récords. Nadie podrá quitármelo jamás. Me hace muy, muy feliz.

¿El hecho de que nunca jugaste un Mundial te pone mal?

Sí. No puedo negar eso. Llevar a mi país al Mundial era mi mayor sueño. Sé lo mucho que significaría para el pueblo boliviano. Incluso hoy en día la gente sigue hablando del 94. Es una locura cuando mencionas la Copa del Mundo. Es algo con lo que soñé y traté desesperadamente de hacerlo realidad. Pero estoy plenamente satisfecho de haber dado todo lo que pude para que esto sucediera. No reprimí nada. El sueño de ir como jugador ya se acabó, pero estoy seguro de que iré al Mundial con Bolivia de alguna manera: como aficionado, como entrenador, como jefe.

¿Ser entrenador de Bolivia es un objetivo para el futuro?

Sin duda. Primero me prepararé para recibir una buena educación. Tengo mucha experiencia futbolística, he pasado mucho tiempo en vestuarios con jugadores. Esto me facilitaría mucho entrenar a la selección nacional. Sé mucho sobre las eliminatorias para el Mundial, la Copa América. Me prepararé duro para la siguiente fase de mi carrera. Sería maravilloso poder algún día entrenar a la selección boliviana. Estoy seguro de que llevaré a Bolivia a un Mundial.

¿Te arrepientes de no haber elegido ser parte de la Selección de Brasil?

Sé que tomé la decisión correcta. Fue una decisión realmente difícil de tomar en ese momento. Mucha gente me llamó loco. Nadie abandona Brasil –la mejor selección nacional del mundo– para jugar en Bolivia. Pero algo en mi corazón me decía que tenía que jugar para Bolivia. Si me hubiera quedado en la selección brasileña, no sé si podría haber escrito una historia tan hermosa. Logré hacer historia, ser un modelo a seguir para mis compañeros, para la nueva generación. Ahora no me arrepiento de la decisión que tomé.

Seguro no tienes arrepentimientos de todas las hamburguesas que vendiste cuando eras un chico…

(risas) ¡Definitivamente valió la pena! Lo haría todo de nuevo. Me mostró lo duro que tuve que trabajar para conseguir lo que quería. Tuve una educación realmente difícil. Tuve que conseguir cualquier trabajo que pudiera desde una edad temprana. Cuando tenía 13 años me uní a un club de fútbol local y necesitaba dinero para el billete de autobús para ir a entrenar. Hubo una oportunidad de trabajar en el estadio, vendiendo hamburguesas, empanadas, Coca-Cola. Fue entonces cuando realmente me enamoré del fútbol. Estaba vendiendo cosas para poder hacer lo que más amaba, que era jugar al fútbol. Y al mismo tiempo me enamoré de estar en el estadio, del ambiente, [de ver] el fútbol. El único problema era que también me encantaban las hamburguesas y a veces no podía resistirme a comerme una, ¡que tenía que pagar! (Risas) Fue gracioso porque solo estuve un año y medio en las categorías inferiores y luego, a los 15 años, me hice profesional.

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