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La leyenda de Modric no para de crecer

Nunca un centrocampista de 36 años había tenido tanto peso y tanto dominio en la historia del Real Madrid

La leyenda de Modric no para de crecer

10/12/2021 –

Luka Modric volvió a jugar los 90 minutos ante el Inter. Como en San Sebastián, como en todos los partidos de la segunda vuelta de la Champions. Con el brazalete de capitán por primera vez desde el inicio, el croata ofreció otra lección de fútbol ante el Inter, el equipo que lo intentó todo en el verano de 2018 para llevarse al mejor jugador del Mundial de Rusia.

No es noticia que el talento del croata sea una de las mejores armas del Madrid. Es la magia de ese trío de centrocampistas en el que Luka pone la magia, Casemiro el control y el físico y Kroos una mezcla perfecta de los dos.

Modric es ya una leyenda del Real Madrid, posiblemente el mejor centrocampista que haya vestido la camiseta blanca. Su impacto en la historia blanca es evidente. Y no para. Nunca antes un centrocampista con 36 años tuvo tanto peso en el equipo blanco. En una posición en la exigencia se dispara y en la que es muy extraño ver a veteranos rendir a un nivel medio-alto, Modric mantiene el listón de su juego mucho más cerca de su mejor versión que de la sensación de que se va agotando.

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Ancelotti elogia a Casemiro, Kroos y Modric: «Tienen una calidad difícil de explicar»

Cuando se recorre la historia del equipo blanco no se encuentra un caso similar, un centrocampista que llegara a los 36 años con los mandos del equipo en su poder. El primero que aparece en el tiempo cuando se busca algo similar es José María Peña. El vizcaíno de Guecho llegó a jugar con el Madrid con 36 años, pero en esa temporada, la 31-32 y última suya en el club al que llegó en 1926, solo jugó cuatro partidos. Para el húngaro Lippo Hertzka ya no era una pieza esencial, como sí lo había sido en la campaña anterior. Su último partido con el Madrid (17-1-1932, 3-2 al Real Unión) lo jugó con 36 años y nueve meses.

Otro vasco, Ipiña, jugó con más de 36 años en el centro del campo blanco. Llegó al equipo después de la Guerra Civil y colgó las botas el 6 de marzo de 1949 (derrota 3-1 en Balaídos). Tenía 36 años, seis meses y 12 días. Pero entonces ya no era el titular en el equipo que entrenaba Alexander Keeping.

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La leyenda del banquillo

La trituradora de jugadores que es el centro del campo no admitió en el Madrid a un jugador tan veterano hasta Miguel Muñoz. El que luego sería mejor entrenador de la historia del Madrid (14 título por 11 de Zidane), jugó por última vez de blanco el 16 de marzo de 1958. Era la Copa de Europa y una derrota en Budapest ante el Vassas. Era solo el sexto partido de Muñoz esa temporada y tenía 36 años y un mes. Su mejor época en el mediocampo del Madrid había pasado y le esperaban tareas mayores.

A los mandos de Muñoz debutó Pirri con el Madrid. Era el equipo ye-yé, el de la Sexta. Su carrera en el Madrid se extendió hasta 1980. Debutó ante el Barça con 19 años y entrando por Puskas (4-1 en Chamartín el 8 de noviembre de 1964) y de despidió en la histórica final de Copa ante el Castilla (6-1 el 4 de junio de 1980). Pirri alzó el trofeo con 35 años, dos meses y 19 días. Él sí se despidió como titular. Esa temporada, con Boskov en el banquillo, jugó 36 partidos, aunque ya era más líbero que pieza de un centro del campo el que los títulares eran Del Bosque, Ángel y Stielike.

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El gol de falta de Pirri al Ajax en 1973

Ahora, Modric (36 años y ya casi tres meses) maneja al Madrid sin que nadie se acuerde al verle jugar de su edad. El primero, él. «Me siento muy bien. Creo que no hay que mirar los años, hay que mirar lo que haces en el campo y cada vez se notan menos los años porque las carreras se prolongan. Me siento muy bien y siento que tengo menos de 30», aseguraba tras acabar el partido ante el Inter.

El croata no será el más veterano en jugar con el Madrid, algo que corresponde a Puskas (39 años y 36 días). Entonces el húngaro ya solo jugaba casi como homenajes a su leyenda. No así Di Stéfano, que se fue con 37 años y 328 días, el día que el Madrid perdió la final de la Copa de Europa ante el Inter en Viena (27-5-1964). Pero da igual. Modric es un leyenda a la altura de esos nombres gigantes en la historia del Real Madrid.

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